Para empezar, aclaremos brevemente qué es el Costo de Servir.

El Costo de Servir, ampliamente conocido como CTS (cost-to-serve), es la suma de todos los costos necesarios para conceder un producto o servicio a su cliente.

El hecho de que considere plenamente todos los costos en juego es lo que convierte a este análisis en una estrategia de alto rendimiento a la hora de analizar la rentabilidad de un cliente.

La Medición del Costo de Servir

Solemos asociar un buen cliente con el que nos compra mucho, o con el que tiene un volumen importante de servicios y transacciones. Pero esto sólo muestra un aspecto en el que hemos tenido un gran volumen de negocios, sin embargo, no nos muestra dónde hemos ganado más dinero, es decir, ¡lo más rentable! Un cliente con una alta rotación requiere ciertamente una serie de compensaciones y esfuerzos que a menudo son «costosos» de atender.

Un estudio publicado en la Harvard Business Review demostró que, por término medio, entre el 20% y el 30% de los clientes son muy buenos desde el punto de vista de la rentabilidad -aportan entre el 150% y el 300% de la rentabilidad total de la empresa-; por otro lado, entre el 50% y el 60% son neutros (es decir, no generan ganancias ni pérdidas) y aproximadamente el 20% son deficitarios.

El gran reto es entender cuáles son y en qué estrato se encuentra cada uno. No basta con eliminar a los clientes que hacen que pierda dinero; al hacerlo, inmediatamente otros clientes se estancarán e incluso, con los que se obtiene algún beneficio, comenzarán a dar pérdidas; al fin y al cabo, nuestro costo fijo no desaparecerá, lo que nos obliga a realizar algunos ajustes en nuestra capacidad instalada.

Ahora bien, cuando introducimos en la ecuación, además del costo de atender a cada cliente, la rentabilidad que tenemos con cada uno y el tiempo que vamos a atender a ese cliente, seguramente nos encontraremos con situaciones en las que ese cliente extremadamente rentable emigrará a la competencia a corto plazo y otros que son extremadamente deficitarios, quienes seguirán arrastrando recursos de la organización. Un mal escenario, ¿no?

La pregunta es: «¿y qué hacer?». Lo primero que hay que hacer es ser consciente de la necesidad de medir las cosas. Como sabemos, es imposible gestionar lo que no se puede medir, así que medir y luego decidir es la clave.

«Despedir a los clientes», es un término muy de moda, puede ser el principio del fin: aquellos clientes que son deficitarios suelen ayudar a pagar el costo fijo y, si no hay un cambio en la estructura de la organización, su «despido» podría traer una terrible consecuencia, que es que los clientes que hoy son deficitarios empiecen a serlo (y los muy rentables pasen a no ser tan rentables). Hay empresas que ya han quebrado sólo por fallar en este criterio y eran excelentes «productores», con líneas de producción redondas, ídem de costos de producto, pero descuidaron este detalle tan importante que es entender y actuar correctamente con los costos de servir.

¿En qué fase del análisis se determina el objeto de costo?

Durante la fase de desarrollo, se determina cuál es el objeto de costo, cuál será el costo de satisfacer ese objeto y cómo se asignará, cuáles serán los impulsores de la asignación del costo agregado y qué sistemas informáticos se utilizarán para calcular y mantener el análisis de su funcionamiento tras el desarrollo de la rentabilidad del cliente.

Es importante ver la importancia de medir correctamente y entender los números

En una ocasión, un gran banco nacional llevó a cabo un proyecto y descubrió que tenía clientes que causaban pérdidas: ¿qué hizo? Eliminó a estos clientes de su cartera. El resultado: los clientes que eran neutrales pasaron a ser deficitarios. ¿Qué hicieron entonces? Eliminaron estos nuevos clientes deficitarios, lo que supuso una gran pérdida con esta operación. La cuestión de la capacidad/ocupación debe tenerse en cuenta SIEMPRE para el análisis de costos.

También es importante saber que no es despidiendo a los empleados como se reducen los costos, al menos no indiscriminadamente. De hecho, hay estudios que demuestran exactamente lo contrario: según el US Conference Board, de las empresas que trataron de reducir costos, ¡el 30% en realidad aumentaron sus costos! Otro estudio de Deloitte demostró que el 75% de las empresas que despidieron a empleados para reducir costos tuvieron que volver a contratar a otros para los mismos puestos en el plazo de un año. Y, por último, McKinsey demostró en una encuesta que sólo el 10% de los proyectos de reducción de costos tuvieron éxito tres años después de su aplicación. Reducir los costos no es sencillo, requiere esfuerzo y medición para posteriormente tomar las mejores decisiones.

¿Cómo calcular la rentabilidad de un cliente?

El primer punto es comprender cómo se orientan los esfuerzos de la organización para atender a los distintos clientes y canales; esto incluye información que debe provenir necesariamente del CRM, pero también de entrevistas con las áreas de ventas y atención al cliente.

Al metrificar las principales actividades implicadas en la atención a estos clientes y canales, es posible comprender el esfuerzo dedicado a atenderlos individualmente y, por tanto, realizar análisis específicos que permitan comprender el costo y el resultado, cliente por cliente, canal por canal.

Por ejemplo: una actividad muy habitual del equipo comercial son las «Reuniones con clientes». El costo de esta actividad es la suma de los esfuerzos del área comercial (sueldos más beneficios de los vendedores y de toda el área) incluyendo las áreas de apoyo como RRHH (que el mes pasado contrató a 2 nuevos vendedores), el área de informática (que este mes dio 5 apoyos relacionados con el nuevo sistema de RRHH) y también el valor de los sistemas internos de apoyo (como el propio CRM); Ahora es el momento de imputar estos costos de Reunión con clientes – que no son necesariamente costos relacionados con los Productos y Servicios sino con los Clientes (como actividad de mantenimiento y seguimiento periódico de estos clientes); esta imputación debe hacerse utilizando los criterios de «número de reuniones con clientes» (suponiendo que estas reuniones tienen un tiempo medio aproximadamente igual) u «horas de reuniones» si este valor varía mucho.

Por supuesto que esta imputación debe hacerse teniendo en cuenta la materialidad de lo que se imputa (es decir, muchas veces el esfuerzo de recopilación y aplicación de esta información no merece la pena, dado el escaso costo de esta actividad en comparación con el resto de actividades de la empresa), pero en muchos casos sí merece la pena.

Si lo hacemos con todas las actividades de las áreas Comercial y de Atención al Cliente, tendremos una interesante sugerencia de esfuerzos a analizar y seguramente aparecerán muchas sorpresas, con actividades que nunca imaginamos que serían tan costosas y que influirían tanto en los costos de cada Cliente y Canal, incluso otras que pensábamos que serían costosas, pero que al final resultaron ser poco significativas.

Llamamos modelo de costos al conjunto de actividades mapeadas, a su interconexión con el plan de cuentas, los centros de costos y las áreas, y con los distintos Productos, Servicios, Clientes y Canales – ¡y esta modelización, si está bien ejecutada con método y proceso, permite una visión nunca antes encontrada en las organizaciones!

Consulte nuestro contenido que explica en detalle el sistema de cálculo de costos por actividades.

Es posible ver la gran influencia de la tecnología en las relaciones y actividades humanas a lo largo de los años. Y en el ámbito empresarial, esto no es diferente.

Con la innovación de los procesos implicados en la gestión y la producción de una empresa, está claro que las corporaciones que no siguen este desarrollo acaban perdiendo grandes oportunidades, lo que puede llevar incluso al estancamiento del negocio.

Estar siempre al día con la demanda del mercado y con las nuevas herramientas que han mostrado ventajas en la actualidad es lo que define a una empresa de éxito.

Dentro de este tema, podemos mencionar el software móvil como un ejemplo de innovación exitosa. Se puede acceder a él en tabletas y teléfonos inteligentes y permite gestionar los costes en la empresa con mayor movilidad.

Para que conozca la importancia de esta herramienta, hemos preparado este post con sus principales beneficios. Siga leyendo.

Alta productividad

La primera ventaja que proporciona el uso de software móvil es la alta productividad. Esto es posible gracias a la capacidad de estos recursos de ofrecer una mayor automatización de las actividades y tareas, además de una organización más eficaz de los procesos. De este modo, se garantiza la productividad de la empresa al optimizar la demanda de las actividades.

Mejora de la comunicación

El software móvil también mejora la comunicación. Con esta tecnología, es posible enviar notificaciones instantáneas en menos tiempo a todos los técnicos o equipos de producción de la empresa.

En la práctica, disponer de una aplicación móvil evita que los profesionales tengan que desplazarse para transmitir información o realizar cambios en determinados procesos. Además, esta ventaja también garantiza que la empresa reduzca los errores de interpretación, ya que todos los datos se almacenan en el software.

Mayor compromiso

Mediante el uso de un software móvil, también es posible dirigir, de forma sencilla y práctica, el papel de cada profesional en la empresa y las tareas y objetivos que debe cumplir.

Todos los datos de producción y rendimiento se almacenan en el sistema, lo que anima a los empleados a comprometerse más con su trabajo. Así, este tipo de herramienta mejora el compromiso y promueve la participación efectiva de todo el equipo.

Fiabilidad de los datos

Por último, una gran ventaja conseguida por el sistema es la mayor fiabilidad de los datos y la información. Esto se debe a que, al registrar el estado del trabajo realizado -así como las variables, los números de producción y otros contenidos relacionados con la empresa-, hay una mayor seguridad en el procesamiento de los datos.

Esto ayuda a eliminar varios problemas, como la información errónea y la poca precisión a la hora de informar sobre el progreso de los procesos internos de la institución.

Estas son las principales ventajas que garantiza el software móvil. Puede ver cómo esta herramienta puede proporcionar innumerables beneficios a su empresa, ¿no es así?

Por eso es muy importante buscar socios que tengan soluciones de calidad que sean compatibles con sus necesidades. Este es el caso de My ABCM, que ofrece MyABCM Corporate, un software capaz de llevar a cabo importantes funciones en su negocio y que proporciona varios beneficios.

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Escoger un software de gestión de costos es una inversión importante para cualquier empresa, hay que tener en cuenta las diversas ventajas que proporcionará el acceso a esa tecnología en su organización, como la mejora del acceso y análisis de informaciones.

Sin embargo, es necesario dedicar un tiempo para seleccionar qué empresa está más preparada para atender sus necesidades. ¿Intentamos implementar Planillas? ¿Personalizamos un ERP para esto? ¿El BI nos puede ayudar en esto? En esta publicación, sugerimos algunas preguntas que los empresarios deben hacerse antes de seleccionar un software de gestión de costos.

  1. ¿Quién es la empresa que desarrolló el software?

Implementar una solución para la Gestión de Costos y Rentabilidad exige dedicación integral en el asunto. El proveedor debe ser una empresa 100% dedicada a las particularidades y peculiaridades de la implementación requerida. Todos los servicios deben ser ejecutados por los propios equipos y no por terceros que pueden no poseer el compromiso necesario para una implementación exitosa.

Además de esto, la empresa debe ser capaz de comprobar que tiene experiencia internacional en proyectos específicos de gestión de costos y rentabilidad, en empresas de diferentes tipos y tamaños, lo que al final, beneficia a las empresas interesadas en adquirir el sistema, pues tienen su tiempo de implementación disminuido y, además, amplían la calidad del modelado desarrollado.

  1. ¿Quién Indica la Solución

Aquí es importante entender quiénes son las empresas de consultoría de negocios que implementan el modelaje conceptual de la solución. Estas empresas deben poseer conocimiento de las mejores prácticas internacionales para la implementación de modelos de costos, desde los más simples, hasta los más avanzados y no se deben arriesgar a indicar e implementar una solución que no fuera la mejor.

La solución debe haber sido evaluada previamente en un estudio formal publicado en el mercado por un instituto de renombre (Gartner, IDC…) o por la empresa de consultoría “big-4” (Deloitte, KPMG, PwC, EY) y otras firmas de consultoría independientes.

  1. ¿Cuál es la infraestructura necesaria para ejecutar la aplicación?

La solución debe permitir una instalación local, como portátiles, que facilitan el prototipado de modelos de costes de forma independiente para su posterior carga a un ambiente de producción o en softwares escalables con infraestructuras muy sofisticadas. Obviamente, también se debe permitir la ejecución en un ambiente 100% online, sin necesidad de instalar nada en el ambiente local.

  1. ¿Qué funcionalidades y beneficios trae para el usuario?

El usuario debe tener autonomía para rodar el modelo y realizar la gestión de costos y rentabilidad independientemente de los proveedores; la solución debe contener funcionalidades específicas para este fin, facilitando el modelaje, análisis y ejecución de simulaciones básicas y avanzadas de negocios – todo esto con seguridad, niveles de acceso y el desempeño adecuado.

La solución debe permitir análisis fáciles y rápidos, a través de informes avanzados o incluso Dashboards y Paneles de indicadores de gestión que pueden ser desarrollados por el usuario. Cuanto más y mejores sean las funcionalidades de la solución, mejor será el resultado final y más eficiente será el trabajo mes a mes.

  1. ¿Cómo será la integración con los sistemas existentes?

Nadie se imagina que sea necesario escribir el plan de cuentas o tener trabajo manual. Los datos que alimentan al modelo de costos y rentabilidad deben venir de los sistemas ya existentes, ya sean ERP, planillas, formas de pago, BI y/o cualquier otro responsable para convergir todo en el modelo de costos y rentabilidad.

La solución debe poseer mecanismos propios de ETL (extracción, transformación y carga de datos) que permitan transformar las tablas de origen para un formato que el software pueda reconocer, permitiendo incluso críticas en las tablas de origen previamente a la importación de los datos. El objetivo es ganar eficiencia y evitar volver a realizar los trabajos.

  1. ¿Por qué no implementar ERP o BI en las Planillas?

Esta es una duda muy común planteada por los gestores. Comencemos con las planillas: moldear en Excel en un principio puede ser muy simple (y realmente lo es), pero es natural que junto con las primeras rondas y conclusiones provenientes del modelo de costos, surjan nuevas necesidades. Esto sin contar lo importante cuestión de seguridad de la información y de la identidad de los datos. Según la empresa EY, “en sí, es posible modelar en hojas de cálculo, pero solo con modelos de costos muy simples, e inclusive, estos modelos de costos muy simples presentarán fallas severas en la extracción de los datos para su posterior análisis gerencial”.

Los ERPs pasan la falsa impresión de que “ya contienen todo lo que es necesario para un modelo de costos”, pero esto no es verdad: informaciones contables, fichas técnicas, facturación y volúmenes son apenas algunos de los datos que representan el inicio del modelaje de costos y rentabilidad. Diversas otras informaciones, como el detallado de procesos y actividades, capacidades, indicadores, detallado de costos administrativos y reglas de negocios específicas no se encuentran en el ERP, exigiendo que el mismo sea personalizado para atender a esta exigencia de un modelado de costos eficiente. Y todos lo complicado, costoso y lento que es personalizar cualquier ERP; el desarrollador puede entonces argumentar que “el modelo de costos ya está incluido gratuitamente en el paquete”, pero requiere muchas personalizaciones y adaptaciones y con el tiempo del proyecto no es raro que supere al año; además, cuando esto ocurre, un modelaje puede volverse obsoleto rápidamente, pues sabemos que las organizaciones son cada vez más dinámicas, con nuevos productos y servicios siendo desarrollados mes a mes, nuevos departamentos y centros de costos, nuevos procesos, canales, clientes y, eventualmente, hasta fusiones y adquisiciones. Desafortunadamente, muchas empresas todavía creen en esto y se quedan con modelajes comprometidos que no reflejan la lo que está presente en el ERP o en la realidad de la empresa.

Intentar hacer un BI es otro desafío inocuo. El profesor, Bala Balachandran de Kellogg siempre dice que “estos sistemas permiten que los análisis extremadamente equivocados se tomen de forma muy simple,” un BI siempre va a presentar datos ya existentes en la organización y no transforma los datos ni toma en consideración las exigencias de modelaje, como las asignaciones recíprocas, prevención de conteos dobles, entendimiento de costos propios y recibidos y muchos otros. El modelado básicamente representa un esfuerzo de transformación de datos para su posterior presentación/análisis y no debe ser lo contrario.

Busque saber si otros clientes están satisfechos con la atención prestada. En ninguna hipótesis, deje de descubrir el sistema atiende a sus necesidades en caso de que suceda algún imprevisto.

Como vimos en este artículo, son muchas las dudas que surgen al momento de adquirir un software de gestión de costos. ¡En caso de que usted esté interesado en esta tecnología, contáctenos! ¡Será un placer resolver sus dudas!

Al abrir un negocio, todos los empresarios desean ganar dinero. Esto es algo bastante obvio. Ocurre que la lucratividad y la rentabilidad son muchas veces consideradas iguales por los empresarios. Pero, ¿Será que son lo mismo? La respuesta es: No.

Es esencial hacer un estudio acerca de la diferencia entre estos conceptos en el mundo de la gestión y las finanzas, de modo que un empresario sea capaz de administrar mejor su negocio.

Es decir, por eso es que los conceptos tienen significados diferentes. ¡Si quiere saber más sobre el asunto, continúe leyendo este texto y elimine sus dudas de una vez por todas!

Más detalles sobre la Lucratividad

La lucratividad de una empresa, como su nombre sugiere, tiene que ver el lucro. En otras palabras, se considera que una empresa da lucros, dependiendo de la relación entre la utilidad neta y sus ingresos totales.

La forma más básica para calcular la lucratividad de una empresa es la siguiente:

Lucratividad = Utilidad neta x 100 ÷ Ingresos totales

Recuerde que la unidad neta o ingreso total de una empresa se calcula luego de deducir los gastos; y el ingreso total es la cantidad total recibida por el negocio. La lucratividad es un indicador de eficiencia operacional, cuyo resultado es dado de forma porcentual.

Más detalles sobre el Rentabilidad

La rentabilidad, por otro lado, es la capacidad de un negocio de generar ingresos. A diferencia del lucro, que apunta a los ingresos generados por la empresa, este indicador se refiere a las inversiones en productos. En otras palabras: es la capacidad de una empresa para invertir en el producto, de manera que este genere ganancias.

Como regla general, para averiguar la rentabilidad de un producto o de una empresa, es preciso hacer un análisis de las ventas previas. Si la inversión realizada es menor a los ingresos obtenidos, se considera rentable. Y, para que un proyecto sea rentable, tiene que tener más ingresos que los egresos generados por costos fijos y otros gastos.

Esta referencia también se da como porcentaje. El cálculo la rentabilidad para una empresa es el siguiente:

Rentabilidad = Unidad neta x 100 ÷ Inversión

Entienda la diferencia en la práctica

El principal problema con estos dos conceptos, y la causa principal de la confusión entre ellos, es el hecho que la lucratividad y la rentabilidad no necesariamente van de la mano. Las empresas lucrativas no siempre son rentables y vice-versa.

Por ejemplo: Muchas personas creen que un gran número de ventas implica, automáticamente, que las mercancías en cuestión son lucrativas y tienen una buena rentabilidad. Ahí es donde está el error: A pesar de que el producto exhibe señales de rentabilidad, una vez que este se mantenga mucho tiempo en inactividad, no necesariamente será considerado como lucrativo.

Esto es porque el lucro lleva en consideración el precio del producto. En este caso, si el precio es más bajo que el de la competencia, es natural que sea más vendido que otros productos de la competencia. Pero, si el valor es mucho menor al valor ideal, en contraste con los gastos de la empresa, entonces no tendrá un buen lucro para la misma. El producto es rentable, pero no es lucrativo.

Después de esta lectura, es incuestionable la importancia de tener en cuenta tanto la rentabilidad como la lucratividad de su empresa, a fin de saber dónde, cuándo y cómo invertir. Centrándose en solo uno de estos aspectos puede ser fatal para la vida presupuestaria de su establecimiento. Y confundir los dos conceptos puede causar problemas graves en su negocio.

Comprender cómo calcular la tasa de rendimiento y la rentabilidad de una empresa es fundamental para que los gerentes visualicen claramente la situación financiera de la empresa. Los gerentes suelen confundir estas dos terminologías, pero representan aspectos distintos de la empresa. Necesita saber cómo aumentar ambos si desea asegurar el éxito de su negocio.

 

Si tiene alguna pregunta sobre este tema, siga leyendo esta publicación. Explicaremos los conceptos de estos términos, su importancia para su empresa, cómo calcularlos y, finalmente, qué técnicas son más efectivas para aplicarlas. ¡Eche un vistazo!

 

¿Cuál es la diferencia entre estos dos conceptos?

Primero, es importante entender que ambos son índices que se relacionan con el ingreso neto de la compañía. Por esta razón, están constantemente confundidos.

Sin embargo, el resultado muestra ganancias desde diferentes perspectivas. Vea a continuación lo que cada uno de estos conceptos pretende lograr.

Tasa de Rendimiento

La tasa de rendimiento es un valor porcentual que relaciona una inversión inicial y la velocidad a la que una empresa obtiene su rendimiento financiero.

Por lo tanto, si la tasa de rendimiento es baja, significa que el proyecto invertido es prescindible para la empresa; si su valor es negativo, está causando pérdidas y, finalmente, si su número es alto, es muy beneficiosa para las finanzas de la empresa

Rentabilidad

Esta medida, también dada como un porcentaje, muestra cuánto recibió efectivamente una empresa en relación con las ganancias generales de la empresa.

Si bien la tasa de rendimiento muestra el retorno de la inversión, la rentabilidad muestra todo lo que se ha logrado, teniendo en cuenta los proyectos, ahorros, ventas, ingresos y otros elementos de la empresa.

¿Qué tan importante es entender la diferencia entre los conceptos?

Evaluar solo uno de estos aspectos traerá una visión general deficiente del negocio, dando una falsa impresión de que es exitoso. De esa manera, el controlador no tendrá datos reales sobre las ganancias de la empresa, lo que resultará en pérdidas e incluso en bancarrota.

Por ejemplo, es posible que tenga una alta rentabilidad, pero debido a factores distintos a una inversión. De esa manera, no sabrá si el proyecto es rentable o no; puede estar causando pérdidas que usted no conoce, y eso es un desperdicio de capital.

Saber cómo calcular estos índices garantiza la correcta determinación de la ganancia. Esto tiene un impacto positivo en la toma de decisiones de la empresa, ya que proporcionarán efectivamente el crecimiento saludable de la empresa

 

¿Cómo calcular la tasa de rendimiento y la rentabilidad?

Rentabilidad

La rentabilidad toma en consideración el tiempo como una variable fundamental. Generalmente, se realiza considerando el mes y el flujo de caja correspondiente. La otra variable envuelta es la inversión inicial, y la fórmula es dada por:

Rentabilidad = (La producción neta del periodo / inversión inicial) x 100%

De esta forma, considere un negocio que exigió una inversión inicial de $400 millones. Actualmente, su flujo de caja mensual está cerca de $25 millones. En este caso, la rentabilidad mensual está dada por:

Rentabilidad = (25/400) x 100%

Rentabilidad = 6,25%

Un negocio no es rentable cuando este índice es nulo o cuando es negativo, lo que indica que la inversión resultó en pérdida. Por otro lado, cuanto mayor sea la rentabilidad del negocio, más rápido llega el retorno de la inversión.

Productividad

Para conocer la productividad del negocio, es necesario pensar en términos de facturación y de utilidad neta para el período a analizar. La relación viene dada por:

Productividad = (utilidad neta / facturación total) x 100%

Imagine, por ejemplo, que, en un año, la empresa facturó $500 millones. La productividad bruta fue de $300 millones y los ingresos netos, de $200 millones. En este caso, la productividad está dada por:

Productividad = (200 / 500) x 100%

Productividad = 40%

Esto significa que la productividad depende mucho más de los ingresos netos en sí que de la facturación, ya que una facturación elevada asociada a una productividad pequeña derrumba este índice.

Para entender, imagine la misma situación, pero en donde la productividad fue solo de $100 millones. En este caso, la productividad cae a la mitad, aunque la facturación sea la misma.

¿Cómo aumentar estos índices?

Es posible actuar sobre estos índices para colocarlos en niveles más altos o que sean más adecuados a lo que la gestión espera.

Elevando la rentabilidad

Estas medidas consisten en realizar nuevas inversiones cuyos retornos puedan ser medidos. Hemos enumerado algunos ejemplos a continuación.

 

Segmentar la audiencia

Los clientes son el foco de cualquier negocio, dado que los ingresos para sostenerlo provienen de ellos. Los mercados están actualmente muy concurridos. Para garantizar que una audiencia particular siempre adquiera los productos de su marca, puede desarrollar productos y preparar una acción de marketing para un perfil de consumidor muy específico.

Crear técnicas para aumentar la productividad

Siempre hay espacio para maximizar la productividad de los empleados, ya sea mediante el cambio de materiales, el intercambio de personal, el proceso de automatización, entre otros métodos.

Negociar precios con proveedores

Una buena negociación puede ser excepcionalmente beneficiosa para la empresa. Si tiene una buena relación con un proveedor de confianza, intente negociar precios más bajos con ellos. Por ejemplo, puede ofrecer un esquema de lealtad para adquirir siempre su materia prima con ellos a cambio de un precio reducido.

Maximizando la Rentabilidad

Aquí mostraremos las principales metodologías que aumentan el ingreso neto total de su empresa; Eche un vistazo.

Reducir los Costos Operativos

Esta estrategia aumenta tanto la tasa de rendimiento como la rentabilidad. Los costos operativos son aquellos necesarios para mantener la empresa activa, como salarios, electricidad, etc. La reducción de estos gastos resultará en un aumento de la rentabilidad de la empresa, no en un aumento de los ingresos

Implementar Mejoras Continuas

Existen numerosas estrategias y tecnologías que pueden aplicarse en la empresa: el mayor error que puede cometer un gerente es no buscar continuamente mejoras. Estas pueden ser una mejor organización estructural, de la informatización de la empresa, el uso de nuevos índices que ayuden en la toma de decisiones, etc.

Al usar software financiero, los procesos se vuelven más rápidos, más simples y más precisos. Con menos tiempo perdido, hay más productividad, lo que lleva a ganancias tanto en la tasa de rendimiento como en la rentabilidad.

Analizar los Precios de Venta

El gusto de los clientes, los valores de los productos y las tasas de impuestos pasan por cambios constantes. Por lo tanto, el precio de sus bienes o servicios también debe actualizarse para mantenerse al día con el mercado.

Dependiendo del escenario, los valores de sus productos podrían ser más altos, lo que generaría más ganancias, pero también sería factible reducir sus precios para expandir su red de clientes. Este estudio maximizará la rentabilidad.

Puede ver que comprender cómo calcular la tasa de rendimiento y la rentabilidad le permite tener una visión real y transparente del negocio y también asegura una toma de decisiones más precisa y concreta. Después de leer esta publicación, sabrá exactamente cómo utilizar este conocimiento para fomentar el crecimiento de la empresa.

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